Desde el día 1 de enero,

lo dijo el Telediario

todo este país, entero,

dejó de ser millonario.

 

Los sueldos nos han cambiado:

antes, tan gordos y obesos,

con esto han adelgazado

y se han quedado... en los huesos.

 

¿Quién ha sido el usurero?

¿Qué ha ocurrido, de repente,

para que diga la gente

que hay mucho menos dinero

en nuestra cuenta corriente?

¿Quién ha hecho tal agujero

en el pobre monedero?.

 

¿Qué ha pasado? ¡Maldición!

¡Vaya ambiente ladronil!

¡Donde antes había un millón

nos han dejado… seis mil!

 

¡Ay, qué situación tan vil!

¡Qué números tan funestos!

¡Donde antes eran cien mil

ahora sólo son… seiscientos!

 

¡Ay, cuántas desilusiones!

¡El gordo de Navidad,

que eran 300 millones,

ahora no es... ni la mitad!

 

Los ricos, pobres, obreros,

funcionarios, comerciantes,

en cuestiones de dineros...

tendremos menos que antes.

 

¡Qué porvenir más oscuro

desgraciada papeleta

qué negrísimo futuro,

quedarnos sin la peseta,

y quedarnos… sin un duro!

 

En cuestiones de pesetas,

y en cuestiones de dineros,

nos han dejado... en porretas,

o, lo que es lo mismo, ¡en cueros!

 

¡Ay, qué atraco y qué sangría!

¡Ay, qué cambio más ingrato

trae a nuestra economía

el ministro, el señor Rato!

 

¡La cosa no tiene enmienda,

y no existe marcha atrás!

¡Por mil euros! ¡No se ofenda!

­­­­dice el ministro de Hacienda,

pidiendo cada vez más.

 

Y sigue hablando Montoro:

¡Vaya lluvias más hermosas!

Mientras recoge el tesoro

Con su cazamariposas.

 

Mientras, las gentes protestan:

¡Ay, qué lío, vaya plan!

¡No saber ni cuánto cuestan

ni un par de barras de pan!

 

El consumidor se ofende,

y coge mucho cabreo,

porque todavía no entiende

todo eso del redondeo.

 

¡Son ganas de fastidiar,

tener que sacar ahora,

a la hora de pagar...

la eurocalculadora!

 

Por eso, esta cuestión

lanzo aquí, desde EL DIARIO:

Con el euro de la Unión,

o el euro Comunitario,

¿Quién llegará hasta el millón

¿quién podrá ser millonario?

 

Mas, si nuestra economía,

con esto va a la deriva,

aún quedan la lotería,

quinielas y primitiva.

 

Y así, con esta cuarteta,

del lector yo me despido:

¡Adiós, querida Peseta!

¡Señor Euro, Bienvenido!